
Bajo la consigna nacional "Ilumina tus derechos", Argentina se suma este jueves a una movida internacional de gran carga simbólica conocida como el Purple Day (Día Púrpura). El objetivo trasciende lo ornamental: se busca que la epilepsia "salga de las sombras" y se reconozca como una condición neurológica que, con el tratamiento adecuado, permite una vida plena y sin discriminación. En Argentina se estima que más de cuatrocientos mil personas lo padecen.
El color violeta, inspirado en la flor de lavanda que simboliza la soledad, busca precisamente terminar con el aislamiento de los pacientes. La invitación para este 26 de marzo es a portar una prenda de ese color y, fundamentalmente, a informarse. Porque una sociedad que sabe cómo reaccionar es una sociedad que incluye.
La fecha de este 2026 reviste una importancia histórica. Se cumplen 25 años de la sanción de la Ley Nacional N° 25.404, una normativa que en su momento fue de vanguardia y que garantiza el pleno ejercicio de los derechos de las personas con epilepsia, prohibiendo expresamente cualquier tipo de discriminación laboral o educativa y asegurando la asistencia médica integral.
Sin embargo, desde organizaciones como la Alianza Argentina de Epilepsia y la Fundación de Hemisferectomía (FundHemi), advierten que la teoría de la ley aún choca con la realidad. "Todavía enfrentamos barreras en la entrega de medicación y, sobre todo, prejuicios profundamente arraigados en el tejido social", señalan desde las organizaciones convocantes.
El gran desafío sigue siendo la respuesta social ante una crisis. El miedo suele paralizar a los testigos de un episodio, por lo que la campaña nacional hace hincapié en la formación ciudadana.
Los especialistas recomiendan cuatro pasos fundamentales para asistir a una persona de manera segura:
Mantener la calma: cronometrar la duración del episodio.
Proteger la integridad: colocar algo suave bajo la cabeza y retirar objetos peligrosos de alrededor.
Posición de seguridad: poner a la persona de costado para facilitar la respiración.
Lo que NO se debe hacer: nunca introducir objetos en la boca ni intentar contener los movimientos por la fuerza.
